Erase una vez una princesa,una niña herida jugando a ser mujer fuerte.
Siempre rodeada de gente, aún asi se sentia sola.
Ojos tristes y mirada profunda a contraste con su sonrisa, fingida.
Se decia que habia sufrido tanto, que llegó un momento en el que nada podia hacerle daño, nada podia hacerle sufrir.
Se decia que su corazon estaba tan roto,partido en tantos pedazos que ya no sentia.
Pero sentiapodia sentir como la tristeza la consumiapodia sentir como la soledad hacia eco en su interior.
Este cuento no tiene principes azules, quizas el reflejo del sol o la oscuridad de la noche confunden el color...
Tampoco hay final feliz... Pero como esto no podia ser tan triste dejemos el final sin escribir...